domingo, 17 de julio de 2011

La fortuita magia de tu sonrisa

Sin escaparme, tras tus pasos, salpicado de fuegos incendiarios
No voltees a verme a los ojos así se quemen tus pupilas
Las praderas que hoy marchitas reclaman a tu cuerpo
Tendido en ella, besando sus mejillas.

Aferrándome a minutos que detienes, míranos hoy bajo la lluvia
Si te puedo amar en ella, que las voces del silencio ya no estorben
Y El soneto que transpira tu gemido anidare mi cintura
Suspendidos en la prosa que me cantas desgarrando mi vestido,
En prohibido elixir se transforme.

Sin atardecer mi noche, la niebla cubre nuestros cuerpos
No me hables, no me calles con tus besos ajenos,
Tu insinuación basta, es el río que golpea a mi antojo
El celo Insaciable que despiertan tus manos.

Si anochece mí mañana y tú alzas vuelo,
Regálame una caricia matutina,
Déjame en el prado esperando a tu espejismo
Que yo se que nunca serás mío, Nunca fuiste mío.

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